¿Contra la bicicleta? (III): analogías

Introducción

El mega proyecto de movilidad más grande del mundo, que se refiere al proyecto mismo de incremento de la movilidad, al que me refería en el primer post ¿Contra la bicicleta? no es un caso aislado en un sistema económico basado en el crecimiento perpetuo, como el capitalismo. Más allá de la idea de la sostenibilidad que se usa como bandera de proyectos como la bici pública en Madrid o en otras ciudades hay conceptos como ritmo y fricción que nos ayudan a entender el porqué de estas políticas, como vimos en el segundo post ¿Contra la bicicleta? (II).

Hoy quería hacer una analogía con otro tema que está muy relacionado: el energético. El punto de vista es el mismo: el concepto o la idea de la sostenibilidad ecológica no explica muy bien porque el desarrollo de las energías renovables esta ganando cierto auge en algunos países, que por lo demás mantienen un sistema económico insostenible en sí mismo, como Alemania, España o Estados Unidos. En un momento de crispación diría que lo que mejor explica esto es la sostenibilidad, pero no la ecológica sino la económica. Sostener el capitalismo es lo que a fin de cuentas explica tanto la promoción de la bicicleta como la de las energías renovables.

Merece la pena hacer algunas aclaraciones: de la misma forma que no estoy diciendo que las bicicletas sean inútiles o no merezcan atención o apoyo, tampoco quiero decir eso de la explotación de las fuentes energéticas renovables. De hecho creo que tanto la bicicleta como las energías renovables son la única alternativa de futuro que tenemos. Lo que quiero decir es que si no se consideran en un contexto más amplio y de forma crítica caeremos en la trampa de pensar que soluciones superficiales van a solucionar problemas estructurales.

El callejón sin salida energético

Volvamos a la analogía. Para nadie debería ser un secreto que estamos en el principio del fin de la era del petróleo o al menos del petróleo lo suficientemente barato como para que la economía funcione sin grandes sobresaltos. No es que vaya escasear en el futuro es que a estas alturas hay economías enteras que no pueden reproducir sus estructuras con el nivel de precios que hay (buscad si no crisis en Yemen, en Nigeria, en Ucrania). Esto no es nuevo, es la consecuencia lógica del crecimiento exponencial en el consumo desde principios del siglo pasado. Obviamente tenía que parar. Los signos más claros se empezaron a ver en la década de los 70’s con las dos crisis del petróleo y ahora se están haciendo todavía más evidentes. Más o menos por la misma época se empezaron a desarrollar a escala industrial lo que hoy conocemos como energías renovables: la eólica y la solar fotovoltaica. Por su puesto otras tecnologías basadas en fuentes renovables ya existían: los seres humanos siempre hemos utilizado la energía solar y la eólica, solo que ahora las transformamos en electricidad antes de usarlas.

El problema de la aparición de las renovables es que casi nunca han servido como sustitutos del petróleo, el carbón o el gas, más que en situaciones coyunturales o en lugares muy determinados. Al contrario, casi siempre han servido como fuentes adicionales de energía, de forma que lo que explica el desarrollo de este tipo de tecnologías es menos la búsqueda de sostenibilidad ecológica y más el imperativo de la sostenibilidad sistémica, es decir, como necesitamos desesperadamente más energía de la que el petróleo y las otras energías fósiles nos pueden proporcionar para sostener nuestra estructura social y económica, añadimos a la mezcla energética otras como la solar térmica o fotovoltaica, la eólica, la hidráulica, la biomasa. El biofuel es uno de los ejemplos más dramáticos.

Es aún peor, a nivel global ni siquiera las energías fósiles se han sustituido unas a otras, más que en sectores determinados y por tiempos determinados. En ningún momento de la historia se ha consumido más gas que ahora, en ningún momento de la historia se ha consumido más carbón que ahora ni tampoco más petróleo. Lo mismo ocurre con la biomasa. Ninguna fuente ha sustituido a la anterior, todas suman. Lo que ocurre es que cuando se añade una nueva fuente energética se desarrolla en los nichos en los que es más rentable o abre nichos nuevos, creando mercado, riqueza, PIB, haciendo crecer el capitalismo y así sosteniéndolo un año más. Por su puesto el hecho de que las renovables estén creciendo a gran velocidad no implica que el consumo de las otras caiga.

La paradoja de Jevons

Sin embargo a nivel local o regional han ocurrido cosas diferentes. Efectivamente si miramos las estadísticas a nivel nacional hay países en los que si se ha sustituido una fuente energética por otra. Muchos países han reducido sustancialmente su consumo de alguna de las fuentes energéticas. Alemania consumía mucho más carbón que petróleo hasta los 70s (aunque ahora, en pleno auge de su política energética verde, el consumo de carbón esta creciendo otra vez, al igual que el del gas, después de cerrar muchas de sus centrales nucleares) y ahora el petróleo es su fuente energética principal. En total el consumo energético alemán a bajado especialmente desde 2008.

España es otro caso interesante. El consumo energético total también se ha derrumbado desde 2008:

El agujero dejado por su puesto no lo cubren las fuentes renovables, no se decrece más de un 20% por sostenibilidad sino por incapacidad. Al mismo tiempo se ha recortado también el uso de energías renovables. No ha sido solo un capricho del gobierno para satisfacer a las eléctricas (que también) ha sido sobretodo la incapacidad económica de mantener el nivel de inversión necesario. (No caigamos tampoco en el error de pensar que las élites son capaces de hacer todo lo que se proponen, las élites son básicamente incapaces cuando se enfrentan a límites duros como la disponibilidad de energía.)

Este descenso de la demanda se traduce en menor presión sobre los precios internacionales de las materias primas energéticas, sobretodo el petróleo y esto hace que los precios bajen (o al menos que no suban más) haciéndolo más accesible para los compradores que se encuentran en mejores condiciones (China, India…), esto es lo que se conoce como la paradoja de Jevons: ahorros que se convierten en aumentos absolutos de consumo por la bajada del precio.

 

¿Que tiene que ver todo esto con las bicicletas?

De la misma forma que necesitamos energía abundante y barata para mantener el sistema, necesitamos movilidad. De hecho la movilidad se lleva una gran parte de la energía que consume cada país (junto con la calefacción). Si añadir bicicletas al sistema de transporte juega el mismo papel que añadir energías renovables al sistema energético, ¿cual es el objetivo?. Como apunté en el segundo post sobre las bicis, el objetivo es reducir la fricción y aumentar el ritmo de forma que seamos más móviles, por eso estas medidas sobre movilidad se toman primero en los congestionados centros donde no cabe un coche más y las bicicletas superan fácilmente a la movilidad motorizada. Esto por descontado, no afecta en mayor medida a la movilidad que más crece que es la que se da entre las periferias o entre la periferia y el centro si hablamos a nivel metropolitano, o a la movilidad aérea (que es la que más crece) si hablamos a nivel nacional o internacional. Incluso puede favorecerla si por la reducción de la demanda se abarata el precio del combustible para otros usos más contaminantes como volar.

¿A que se debe el auge de las bicicletas y otros aparatos de movilidad personal más o menos sostenibles?

Las necesidades de incremento de la movilidad se expresan de diferente manera en cada contexto y en cada escala. A grandes rasgos las necesidades de movilidad internacional se solventan con trenes de alta velocidad y aviones básicamente, pero a escalas más pequeñas lo que prima es la flexibilidad y la adaptabilidad en un entorno de movilidad más diversificada y a la vez creciente. Si ya no tienes un trabajo de 8 horas en un lugar determinado sino varias pequeñas actividades en diferentes lugares en el centro, el coche deja de ser una solución y otras alternativas aparecen. Muy a menudo se habla de las bicicletas como sustituto del coche, ya hemos visto que esto es falso, pero ¿qué se puede decir de Segways, patines y patinetes? obviamente aquí el argumento de la sustitución no se sostiene, a no ser que nos refiramos a la sustitución de peatones por patinadores. Este es el ejemplo más claro de la necesidad de mejorar el ritmo y reducir la fricción en el movimiento urbano. Una vez más: ninguno de estos medios de movilidad sustituye a los demás, mucho menos a los motorizados, todos suman.

Conclusión: paradojas ciclistas

¿Porqué nos alegramos tanto entonces de que haya más bicicletas en el centro? ciertamente tienen otras ventajas más allá de las ganancias ecológicas absolutas. La calidad del aire mejora aunque sea a costa de empeorar en otros lugares, la contaminación acústica se reduce con similares consecuencias y desde luego se adaptan muy bien a las necesidades del precariado y de las personas que no tienen suficiente tiempo para caminar ni suficiente dinero para comprar un coche, pagar un taxi o coger el metro. Todo esto no es poco, pero luchando por esto y conformándonos con la copenhagenización corremos el peligro de renunciar a cambios más sustanciales en el modelo económico y social sin los cuales más pronto que tarde acabaremos estrellándonos contra los límites del capitalismo, aunque vayamos en bici.

 

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